El pasado mes de febrero los días 24 y 25 de 2020 se celebró el congreso Costes y Técnicas de la Construcción Medieval para la Petrificación del Paisaje dentro del marco del proyecto europeo Petrifying Wealth, The Southern European Shift to Masonry as Collective Investment in Identity, c.1050-1300. Las jornadas se desarrollaron en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC en Madrid y su organización estuvo a cargo de Rocío Maira Vidal y Ana Rodríguez. Este evento reunió a los principales investigadores en historia de la construcción que han estudiado los sistemas constructivos y los recursos empleados en la construcción medieval entre los siglos XI y XIII en distintas áreas de la Península Ibérica, el norte de Italia y el sur de Francia.

Uno de los objetivos del congreso ha sido el estudio de los costes de la construcción en esta cronología. Se trata de una cuestión complicada de abordar por la falta de fuentes originales que hagan referencia a la organización y el valor económico de los trabajos que se llevaban a cabo en las obras. Tenemos que trasladarnos a los siglos XIV y XV para encontrar abundante documentación al respecto, fundamentalmente libros de obra. Se conservan algunos documentos de siglos precedentes que mencionan los trabajos realizados y los recursos utilizados, pero se trata de ejemplos aislados con escasa información. Sí contamos con gran cantidad de fuentes iconográficas, como capiteles, vidrieras o miniaturas que muestran instrumentos de talla, edificios a medio construir, con grúas, poleas, andamios y cimbras e incluso cuadrillas de obreros trasladando el material, tallando la piedra a pie de obra y construyendo arcos y muros. Aunque se pueden extraer cuestiones interesantes sobre el proceso constructivo en estas representaciones, no existe referencia alguna a los costes de la obra, lo que nos obliga a buscar nuevas vías para llevar a cabo su estudio en esta cronología. Es aquí donde el papel de la historia de la construcción cobra especial importancia. El estudio de los sistemas constructivos nos permite determinar los recursos que fueron necesarios para llevar a cabo estas estructuras. Si bien no podemos conocer su coste, sí podemos realizar análisis comparativos para establecer las diferencias entre las distintas zonas estudiadas y entre diferentes momentos dentro de la cronología de estudio.

 La comparación de los estudios de caso desarrollados por los ponentes, que abarcan una zona geográfica dispersa, mostró distintas formas de petrificación de las poblaciones medievales. La explotación de los recursos locales para la construcción conformó las diferencias entre las técnicas empleadas que caracterizan la arquitectura de cada zona; construcción con piedra, ladrillo, tapial o cal y canto, así como el uso de diferentes tipos de aparejo, en ocasiones aprovechando materiales procedentes del expolio o estructuras previas. El uso de materiales importados de lugares de extracción más lejanos se reservó para los elementos más representativos de la construcción, ya que su transporte supondría un incremento considerable del coste de la construcción.

 En algunas áreas de estudio se han podido constatar cambios sociales relevantes a lo largo de esta cronología. Uno de los principales, y que afecta directamente a la construcción de los edificios, son los promotores que llevaron a cabo estas estructuras, siendo distintos en la primera mitad de la cronología respecto del periodo final de estudio. Estos cambios quedaron reflejados en la organización de la construcción, la mano de obra y las técnicas empleadas, que se fueron transformando a medida que nos acercamos al siglo XIII. Las variaciones fundamentales se producirían en la forma y composición de la arquitectura y también en el origen y especialización de los talleres, que reflejan una modificación importante de los agentes que participaban en las obras.

 

Estas transformaciones en la construcción están relacionadas con la optimización de los trabajos de la obra. La sistematización de las actividades, posibilitando su seriación y estandarización, permitió abaratar el coste general al minimizar los tiempos de ejecución. Esta estandarización afectaba a diferentes procesos de la obra en los distintos casos de estudio presentados, dependiendo del sistema constructivo y el material utilizado, desde la producción, talla, reutilización y transporte del material hasta el montaje de las estructuras auxiliares. Este proceso de normalización hizo posible una mayor especialización de los profesionales de la construcción, lo que podría indicar la existencia de una infraestructura permanente que daría servicio a las poblaciones cercanas. Sin embargo, aunque esta evolución se percibe como una característica general, no fue posible en todas las regiones. En algunas de ellas el desarrollo estable y duradero de las infraestructuras necesarias no se produjo, puesto que dependía de la demanda existente y únicamente funcionó durante el periodo de construcción de las estructuras estudiadas.

La inversión de la riqueza en la construcción con materiales duraderos que se desarrolló entre los siglos XI y XIII refleja profundos cambios en las dinámicas sociales y la ideología colectiva. La petrificación presenta distintos matices en las diferentes zonas estudiadas, sin embargo en todas ellas se fueron desarrollando poco a poco sistemas de producción o procesos de seriación de los trabajos que ayudaron a simplificar la construcción, acelerar los tiempos y abaratar los gastos. Esta evolución de los procesos constructivos es el reflejo de los cambios sociales que se gestaron a lo largo de la cronología de estudio.

Las comunicaciones se publicarán en un libro monográfico próximamente, tratando de dar respuesta a las preguntas planteadas en torno a los sistemas y costes de la construcción en relación con la historia social medieval.