Uno de los principales especialistas en los grafitos históricos peninsulares, Ozcáriz Gil, definía de manera reciente este fenómeno «como aquellos dibujos o inscripciones realizados sobre un soporte que no es el adecuado para ellos» como principal seña de identidad para este tipo de representaciones (1). Testimonios ejecutados por manos muy diversas que no siempre sobresalen por su dominio de la técnica, rasgo que los diferencia y que a su vez los dota de gran particularidad al no tener que regirse por unas normas establecidas, así como por contar con cierta libertad creativa tanto a nivel estético como en los contenidos. A nivel académico, la mayor complejidad que presentan radica en poder establecer una datación estimada, requiriendo del auxilio de otras disciplinas para un intento de concreción, así como el desconocimiento de la autoría de las muestras, ubicación en su contexto original e interpretación, entre otras problemáticas. Pese a todo, son un elemento más de interés que participa activamente en el intento de reconstrucción sociocultural de la época (2).

En el caso de las figuraciones que se registran en el mundo medieval, ya sea de manera individual o colectiva, se pueden localizar desde geométricas y abstractas, hasta fitomorfas y zoomórficas,  así como una miscelánea muy diversa, dentro de una temática no siempre fácil de encuadrar, si bien resultan especialmente estimables las que plasman formas antropomorfas y construcciones. Reflejo de las inquietudes, pensamientos y ocios -con resonancias del Homo Ludens del que escribió Johan Huizinga- de los hombres y mujeres de la época en una lectura repetida por parte de la historiografía. Su fijación tradicional sobre sillares de construcciones, simples o encalados, entre otras tantas posibilidades, y el incorporar sobre éstos protagonistas de la sociedad y también sus arquitecturas, las convierten en objeto de interés para las investigaciones que aborda el proyecto Petrifying Wealth-ERC. Todo esto, junto a su valor estético innato, en un recuerdo próximo al de Pablo Picasso sobre el interés por retornar a la pintura infantil como obra cumbre, justifica el haber sido seleccionadas para completar la nueva página web del proyecto.

Las figuras seleccionadas, de entre otras muchas propuestas, resumen gran parte de toda esta dinámica y sus cronologías, pese a las reticencias existentes, encajan dentro del marco de la investigación. Y así el grafito representado en la ermita de La Almuza en Sesma (Navarra), con un caballero en lance (Fig. 1), contando con ejemplos similares en otros puntos y también en otros soportes, especialmente en obra esculpida, destaca por su valor como Miles Christi (3).

Figura. 1
Grafito de caballero en la ermita de La Almuza en Sesma (Navarra).

La siguiente silueta antropomorfa (Fig. 2), que presenta la novedad de no encontrarse sobre un edificio sino en un abrigo sobre roca caliza en Costera Fría I en Obón (Teruel), porta una gran insignia que remata en una crucis en un ejercicio de fervor religioso en el que solo resta por reconstruir el contexto general (4).

Figura. 2
Grafito con figura antropomorfa en Costera Fría I en Obón (Teruel).

Motivo el de la cruz que se representa también en el caso de la torre del Trovador de La Aljafería en Zaragoza (Fig. 3), con una construcción esquemática con los sillares bien escuadrados y acabado en merlones (5). Sobre este tipo de grafitos arquitectónicos, las características turris, se refieren Gómez Lecumberri y Royo Guillén como «Torreones fortificados de carácter militar o edificaciones civiles y religiosas no identificables» (6). Otras muestras similares se localizan en el mismo conjunto, dándose también a lo largo y ancho del territorio, incluso monopolizando algunos espacios (7). Su existencia insiste en su relevancia para la sociedad.

Figura. 3
Grafito con una construcción en la torre del Trovador de La Aljafería en Zaragoza

El último testimonio corresponde a la torre del homenaje del castillo de Villel (Teruel), manifestación que vuelve a insistir en la plasmación de una construcción sobre los paramentos de una fábrica con similares características (Fig. 4). En éste se identifican de nuevo los merlones rematando el edificio que presenta una gran puerta de acceso (8). Se suma en este último caso el primero de los protagonistas advertido líneas más arriba y así aparecen dos jinetes que, según los especialistas, bien atacan bien defienden el edificio en una posible escena de conflictus.

Figura. 4
Grafito con una arquitectura en la torre del homenaje del castillo de Villel (Teruel).

De este modo, se está ante un compendio de microhistorias, minúsculas tanto en su forma como en su carácter, en torno a la sociedad medieval y a sus principales manifestaciones arquitectónicas, con la particularidad de contar con una plasmación creativa y fuera de los cánones que las dota de especial originalidad, singularidad que la nueva web de Petrifying Wealth ha querido reflejar.

Antonio Ledesma. Post doctoral researcher

Instituto de Historia

Centro de Ciencias Humanas y Sociales, CSIC (Madrid)

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(1) OZCÁRIZ GIL, P. (coord.). La memoria en la piedra: estudios sobre grafitos históricos. [Pamplona]: Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana, 2012, p. 9.

(2) Se pueden encontrar diferentes trabajos monográficos centrados exclusivamente en grafitos medievales. Dos estudios recientes: OZCÁRIZ GIL, P. Los grafitos de la iglesia del monasterio de la Oliva (Navarra). Dykinson, 2000. LORENZO FERNÁNDEZ, Á. Los grafitos de la iglesia de Santiago de Peñalba: análisis y crítica. Madrid: Guillermo Escolar, 2019. En el panorama internacional, un estudio pionero: PRITCHARD, V. English Medieval Graffiti. Cambridge: Cambridge University Press, 1967.

(3) Tomado de: OZCÁRIZ GIL, P. Nuevos grafitos de San Pedro de la Rúa (Estella) y la ermita de La Almuza (Sesma). Cuadernos de arqueología de la Universidad de Navarra, 2008, n.º 16, p. 191.

(4) Tomado de: GÓMEZ LECUMBERRI, F.; ROYO GUILLÉN, J.I. Panorama general de los “graffiti” murales y de los grabados al aire libre medievales y post-medievales en Aragón. Al-qannis: Boletín del Taller de Arqueología de Alcañiz (Ejemplar dedicado a: Los graffiti: un patrimonio inédito para el análisis de la historia de las mentalidades), 2002, n.º 9, p. 123.

(5) Tomado de: GÓMEZ LECUMBERRI, F.; ROYO GUILLÉN, J.I. Panorama general de los “graffiti”… p. 73.

(6) GÓMEZ LECUMBERRI, F.; ROYO GUILLÉN, J.I. Panorama general de los “graffiti”… p. 72.

(7) Un estudio específico sobre grafitos y proyección de torres: OZCÁRIZ GIL, P. Los grafitos del claustro de la catedral de Pamplona: dibujos destacados y torres medievales. Trabajos de arqueología Navarra, 2007-2008, n.º 20, pp. 285-310.

(8) Tomado de: GÓMEZ LECUMBERRI, F.; ROYO GUILLÉN, J.I. Panorama general de los “graffiti”… p. 102.

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