Y entrando ya en la ciudad ¡qué encanto el de sus iglesias
románicas, robustas y recogidas, severas y rudas! 
Miguel de Unamuno

Zamora constituye un hito en la conservación de arquitectura románica dentro del ámbito peninsular. En apenas un kilometro y medio la ciudad no sólo cuenta con edificios religiosos como la Catedral o sus más de 20 iglesias, sino que también se pueden encontrar en ella restos de viviendas de carácter civil y una gran extensión de la muralla medieval. Por este motivo, durante los días 29 y 30 de mayo 2019 los componentes del equipo Petrifiying Wealth nos trasladamos desde Madrid hasta Zamora con la intención de valorar todas las aportaciones que la ciudad puede brindar al estudio de la petrificación de la riqueza.

Zamora bañada por el río Duero

Nuestro primer destino fue la Catedral, donde además de localizaciones reseñables como la Portada del Obispo o la capilla del Doctor Grado, tuvimos la oportunidad de visitar los niveles superiores del transepto, así como las cubiertas pétreas de la fábrica románica. En particular, consideramos de especial interés la estructura del cimborrio, tanto por su complejidad técnica como por su monumentalidad.

Algunos de los componentes de Petrifying Wealth en el cimborrio de la Catedral de Zamora

 Una vez descendimos de las alturas de la Catedral, llegó el momento de recorrer las calles zamoranas en busca de iglesias. Visitamos construcciones emblemáticas como la Iglesia de San Cipriano (s.XI), San Juan de la Puerta Nueva (s.XII), Santiago del Burgo (s.XII), Santa María la Nueva (s.XII), Santa María Magdalena (s.XII) o Santa María de la Horta (s.XII). Cada una de ellas nos hizo reflexionar a través de sus elementos distintivos, al mismo tiempo que nos permitió trazar un plano imaginario de cómo podía ser la Zamora de los siglos XII y XIII.

El equipo ante la puerta meridional de San Juan de la Puerta Nueva

Otro de los vestigios románicos que más capto nuestra atención fue la muralla, concretamente los restos conservados en Ronda de Santa Ana. Su particularidad reside en ser la única zona del recinto amurallado que muestra marcas de cantería en los sillares que conforman su muro. Las murallas de Zamora llegaron a contar con tres recintos: el primero dataría del siglo XI y cercaría el núcleo primitivo de la ciudad, desde la Catedral y el Castillo hasta la Plaza Mayor. En el siglo XII, se realiza el segundo tramo motivado por el crecimiento de barrios periféricos como en el que actualmente se encuentra Santiago del Burgo. Por último, en el siglo XIV se cercó la Puebla del Valle.

Miembros del grupo de investigación recorriendo la muralla de la ciudad

Al hilo del último párrafo, no podemos dejar de reseñar la inmensa cantidad de marcas de cantería visibles en los paramentos de las construcciones de la ciudad. El estudio de las mismas posibilita la investigación sobre procesos constructivos, aporta datos cuantitativos en cuestiones de mano de obra, y permite plantear hipótesis sobre la  organización de talleres medievales. En este caso, tuvimos la suerte de contar con Jennifer Alexander (University of Warwick), Scientific Advisor del proyecto y especialista en el estudio de las marcas de cantería, que nos hizo ver la importancia de las mismas.

Buscando marcas de cantería en el interior de San Cipriano

En definitiva, fue un viaje de gran interés para el proyecto y en el que se plantearon reflexiones diversas gracias al trabajo de un equipo pluridisciplinar en el que convergen constantemente las visiones de arquitectos, historiadores, arqueólogos e historiadores del arte.

Por último, querríamos acabar reiterando nuestro agradeciendo a la Diócesis de Zamora y a las personas responsables de la Catedral y de las iglesias por su atención, así como  por facilitarnos en todo momento el acceso a las instalaciones de estos monumentos.

Teresa Martinez. PhD Student.
Instituto de Historia
Centro de Ciencias Humanas y Sociales, CSIC (Madrid)

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